Me duelen más los 3 raspones de la bici que los 5 míos. Solo la caída empaña un triatlón lleno de buenas sensaciones. El día empezaba pronto ayer. Camino a Tossa la tormenta hacía pensar lo peor: que se suspendiera la bici. Pero, por suerte, no fue así.
En la natación decidí jugármela y por primera vez me metí en la pelea desde el principio. Otras veces dejaba que saliera la mayoría y luego, sin agobios, me tiraba yo. Esta vez decidí arriesgar algo más y no me fue mal. Los primeros 300 metros parecía un submarino, con la cabeza fuera del agua como un periscopio observando las maniobras ajenas, buscando el hueco, protegiéndome de codazos, patadas, agarrones, empujones… Nervioso pero divertido. Al llegar a la primera boya atasco de hora punta en la ronda, pero ya después pude encontrar mi espacio y nadar a placer. La primera vuelta pasa rápido, voy con un buen grupo y quiero seguir apretando hasta que no pueda más, luego ya veremos si lo pago.
Salgo del agua en 28 mins!! No me lo podía creer. Quizá no fueran exactamente l.500 metros pero seguro que estaba cerca.
Transición un poco lenta, o más bien, yo un poco lento; supongo que del esfuerzo en el agua ya no atinaba a sacarme rápido el neopreno, ponerme los calcetines y las zapatillas... en fin… Ahora tocaban los 45 Kms de bici! Perfil exigente, como a mi me gusta en las distancias cortas. Enseguida se forma un pequeño pelotón de 6 unidades pero no hay mucho entendimiento y voy a buscar al siguiente. Y después al siguiente y al siguiente, voy fuerte y pierdo la cuenta de bicis que adelanto. Cuando empieza la primera subida sigo adelantando gente; me crezco y sigo subiendo fácil. En la pequeña bajada y el siguiente tramo de llano ya me voy dando relevos con otro triatleta, nos entendemos bien y volamos dejando más bicis atrás. Iba un pelín preocupado ya que estábamos apretando y todavía quedaba la subida más dura pero en cuanto empieza la ascensión veo que tengo fuerza y el desnivel no es muy grande. Voy cogiendo ruedas que me interesan a medida que subimos. Coronamos y empieza una bajada que se anuncia peligrosa ya que la carretera todavía está mojada y se trata de un tramo con muchas curvas y no con el mejor asfalto.
Voy a todo lo que me permite el trazado y más y pronto lo pago. En una curva bastante cerrada a la derecha la bici se me va de atrás y aterrizo con el costado derecho, el culetazo es doloroso pero también noto enseguida que llevo un raspón considerable en la espalda y el brazo. Como por inercia me levanto de un bote, meto la cadena y sigo. Pero ahora ya no es lo mismo. El cuerpo dolorido te recuerda el susto en cada curva y hago el resto del descenso bastante más prudente.
En un momento veo que he roto el mono a la altura del muslo, me cago en la leche! Pero no se me pasa por la cabeza retirarme, estaba disfrutando demasiado como para eso supongo.
Llego al box, me cambio y salgo a correr. Son tres vueltas a un circuito mixto, con tramos por el pueblo y tramos por el bosque. Es agradable, con gente animando en la larga línea de meta y con los tramos de bosque que me ayudan a refrescarme mentalmente.
Tuve una pequeña crisis a mitad de la segunda vuelta cuando se me pasó por la cabeza abandonar, pensé en Canet y que tengo que cuidarme para llegar a tope allí… pero no quiero abandonar. Ahora lo pienso con frialdad, notando el corazón palpitando en las heridas hinchadas de la pierna, y creo que seguramente hubiera sido más inteligente haberme plantado tras la bici pero no estoy programado así.
Al final, tras 49 mins de carrera a pie, llego contento (a pesar de todo) a meta. Contento con la natación, que mejora día a día y las buenas piernas de la bici.
Ahora a recuperar lo más rápido posible porque en 15 días sí que toca rendir al máximo. Que no pare la fiesta!