Ayer, como os decía el sábado, me fui en busca del Rat
Penat. Esa era la sensación que tenía cuando salía de casa dirección
Castelldefels, que me iba preparando para enfrentarme a un coloso. Rodé suave
hasta las costas del Garraf. Iba precavido, bebiendo y, dado que salí tarde y
sin comer me metí un gel de frutas de camino.
El Murciélago no me decepcionó, es realmente duro. El primer
km es asequible, aunque ya llevaba todo el desarrollo puesto, no me tuve que
levantar del sillín. Pero aquí empezaron las salvajes rampas que han hecho
famoso al Rat Penat. Con el desarrollo de la bici de carretera vas justísimo.
En las rampas más duras hacía zigzag para mitigar el desnivel.
Entre el km 3 y el 4 hay un respiro pero enseguida se vuelve
a poner muy cuesta arriba. De camino pensaba que no quería ir a tope, pero es
que la ascensión te exige el máximo, o sino literalmente te paras. Requiere
retorcerse, tirar fuerte del manillar para ayudar la pedalada, sufrir, trabajar
disparado de pulsaciones y sobre todo querer, hay que tener muchas ganas de
subirlo del tirón o de lo contrario te pararás.
Es un puerto corto pero te deja las piernas ardiendo.
Supongo que con la bici de montaña, con más desarrollo es más asequible pero a
mi me ha gustado mucho igualmente y no tardaré en volver.
Nos vemos en las carreteras!
es muy muy duro el rat penat
ResponderEliminarNo se ve un pimiento en esa altimetría pero, si es justo antes de empezar las curvas del Garraf en la urbanización, las rampas son duras pero cortas... sos un mariquita.
ResponderEliminarMariñous, te vamos a censurar los comentarios ;) Puedes ver el perfil ampliado en la entrada del sábado. Rampas del 23%! Cuando vengas lo subimos a ver si eres tan valiente entonces...
ResponderEliminarCuando vuelvas a ir, avísame que estoy al ladito. Bea
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